LOS MERCADOS BURSÁTILES RESISTEN ANTE UN ESCENARIO GLOBAL MÁS COMPLEJO
01. Los bancos centrales suben los tipos de interés gradualmente para combatir los incrementos en la inflación.
02. La renta variable sigue mostrando resultados empresariales sólidos a pesar de la tensión geopolítica.
03. La tecnología sigue destacando en resultados, mientras Europa y Francia sufren más la factura energética.
El tercer trimestre ha vuelto a estar condicionado por la geopolítica, especialmente por las tensiones en Oriente Medio y alrededor del Estrecho de Ormuz. La evolución del conflicto ha situado de nuevo la seguridad energética en el centro de la atención, con un encarecimiento del petróleo y del gas que ha incrementado las presiones inflacionistas y ha obligado a los mercados a revisar sus expectativas sobre los tipos de interés.
En el plano económico, sin embargo, la actividad global ha mostrado una resistencia mayor de la esperada. La economía mundial continúa creciendo, aunque a ritmos moderados y con diferencias importantes entre regiones. La OCDE estima un crecimiento global del 2,9% para 2026, con Estados Unidos avanzando alrededor de un 2,2%, China un 4,5% y la zona euro un 1,0%. La inversión vinculada a tecnología e inteligencia artificial está actuando como uno de los principales motores de actividad, mientras que Europa continúa acusando en mayor medida el impacto de los mayores costes energéticos.
Esta resistencia de la actividad ha convivido con una inflación todavía elevada. En septiembre, la Reserva Federal volvió a subir los tipos de interés en 25 puntos básicos, situando el rango oficial en el 3,75%-4%. La fortaleza del consumo y de la inversión estadounidense permite a la autoridad monetaria mantener una política restrictiva, aunque la evolución de la inflación seguirá determinando los próximos movimientos.
En renta fija, el entorno ha sido más exigente de lo previsto al inicio del año. La persistencia de la inflación, unos tipos de interés elevados y las crecientes necesidades de financiación de los gobiernos han impulsado al alza las rentabilidades de los bonos, provocando correcciones especialmente en las carteras con mayor duración. Estos movimientos responden principalmente al reajuste de las curvas de tipos y no a un deterioro generalizado de la calidad crediticia.
La parte positiva es que este ajuste ha mejorado considerablemente el punto de partida de la renta fija. Los vencimientos y cupones pueden reinvertirse actualmente a rentabilidades más atractivas, elevando el potencial de retorno de las carteras a medio plazo. En este escenario, consideramos especialmente importante gestionar de forma activa la duración y mantener una adecuada selección de emisores.
La renta variable, por su parte, ha mostrado una notable capacidad de resistencia. Los buenos resultados empresariales y el crecimiento de los beneficios han permitido mantener gran parte de las ganancias acumuladas durante el ejercicio. La mayoría de los principales índices continúa en terreno positivo y numerosos mercados presentan avances de doble dígito. El crecimiento de los beneficios también ha contribuido a contener las valoraciones, de forma que algunos mercados cotizan actualmente a múltiplos más razonables que a comienzos del año pese a la subida de las bolsas.
Por mercados, la tecnología continúa siendo uno de los principales motores de las bolsas, mientras que Japón, determinados mercados emergentes y Brasil han registrado un comportamiento especialmente favorable. Europa mantiene rentabilidades positivas, aunque con una mayor dispersión debido a su sensibilidad al precio de la energía y al menor ritmo de crecimiento económico. Francia continúa siendo una de las principales excepciones negativas del ejercicio.
De cara al último trimestre, la evolución de los mercados seguirá dependiendo fundamentalmente de cuatro factores: geopolítica, energía, inflación y política monetaria. Una relajación de las tensiones en Oriente Medio podría favorecer una moderación de los precios energéticos y aliviar las presiones inflacionistas. Por el contrario, una prolongación del conflicto podría mantener elevados los costes energéticos y generar nuevos episodios de volatilidad.
En este contexto, seguimos considerando fundamental mantener una visión de medio y largo plazo y una adecuada diversificación. La renta fija ofrece hoy niveles de rentabilidad más atractivos, mientras que la renta variable continúa apoyándose en el crecimiento de los beneficios y en una economía global que, pese a las sucesivas perturbaciones, continúa avanzando. La evolución de la inflación, las decisiones de los bancos centrales y el escenario geopolítico seguirán marcando el comportamiento de los mercados durante los próximos meses, sin perder de vista las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos del próximo mes de noviembre, que también concentrarán buena parte de la atención de los inversores.
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