Informe Trimestral de Mercados

RECUPERACIÓN GRADUAL EN UN MERCADO TODAVÍA EXIGENTE


01. La caída del petróleo ha reducido la presión sobre la inflación y ha favorecido la recuperación del apetito por el riesgo.


02. Los bancos centrales mantienen un tono prudente ante una inflación todavía persistente y un crecimiento moderado.


03. La renta variable recupera protagonismo, pero seguimos priorizando calidad, diversificación y gestión selectiva.


Cerramos el segundo trimestre de 2026 con un tono de mercado sensiblemente más constructivo que el observado al inicio del año. Tras un primer trimestre marcado por el encarecimiento de la energía, el repunte de las expectativas de inflación y la revisión de las previsiones sobre los tipos de interés, el último mes, ha estado caracterizado por una recuperación progresiva del apetito por el riesgo tras una notable corrección en el precio del petróleo.
La principal lectura del trimestre no ha sido la desaparición de los riesgos, sino la capacidad de los mercados para mirar más allá del impacto inicial. La caída del crudo desde los máximos alcanzados en abril ha aliviado parte de la presión sobre las expectativas de inflación y ha favorecido una cierta normalización de las condiciones financieras. Este aspecto resulta especialmente relevante para Europa, donde la sensibilidad al coste de la energía sigue siendo elevada y la recuperación económica continúa siendo más frágil que en Estados Unidos.
Desde el punto de vista macroeconómico, el escenario sigue siendo exigente. La inflación ha dejado de ser un problema lineal, pero aún no puede considerarse plenamente controlada. Los bancos centrales han mantenido un discurso prudente, centrados en los datos y conscientes de que una relajación prematura podría reavivar las presiones inflacionistas. La Reserva Federal optó por mantener los tipos de interés sin cambios en junio, mientras que el Banco Central Europeo subió los tipos en 0,25 puntos básicos y mantuvo una postura restrictiva, reflejando el complejo equilibrio entre una inflación persistente, un crecimiento moderado y una visibilidad todavía limitada.
A pesar de este contexto, los activos de riesgo registraron un comportamiento notablemente positivo. La renta variable recuperó terreno de forma generalizada, apoyada por unos resultados empresariales sólidos y por el renovado liderazgo de las compañías vinculadas a la tecnología, los semiconductores y la inteligencia artificial. Este último factor volvió a actuar como principal motor del mercado, especialmente en Estados Unidos y Asia, aunque también reabrió el debate sobre la concentración del mercado, las valoraciones y la sostenibilidad de las expectativas de crecimiento.
Desde el punto de vista del posicionamiento, mantenemos una visión constructiva, aunque selectiva. La mejora del comportamiento de los mercados no debe interpretarse como una desaparición de los riesgos. Las valoraciones de determinados segmentos vuelven a situarse en niveles exigentes, especialmente en aquellos donde las expectativas de crecimiento son más elevadas. En este entorno, creemos que la clave no reside en incrementar el riesgo de forma indiscriminada, sino en seguir construyendo carteras equilibradas, con exposición a renta variable de calidad, una adecuada diversificación geográfica y una gestión activa de la duración en renta fija.
La prudencia mantenida durante los meses anteriores permitió afrontar la volatilidad sin renunciar a participar en la recuperación posterior. Continuamos favoreciendo compañías con modelos de negocio sólidos, márgenes defendibles y capacidad para trasladar el incremento de costes, combinadas con estrategias que aporten descorrelación y flexibilidad. La renta fija recupera gradualmente atractivo, aunque sigue requiriendo una cuidadosa selección, especialmente en un entorno en el que la evolución de la curva de tipos continúa condicionada por la inflación y por las decisiones de los bancos centrales.
De cara a los próximos meses, la atención del mercado se centrará en tres variables fundamentales: la evolución de los beneficios empresariales, la confirmación de una moderación sostenida de la inflación y la capacidad de los bancos centrales para gestionar el ciclo sin provocar un deterioro significativo del crecimiento económico. El entorno es hoy más favorable que hace tres meses, aunque no necesariamente más sencillo. Por ello, nuestra estrategia seguirá apoyándose en la disciplina, la diversificación y la capacidad de adaptación, evitando tanto la complacencia tras las recientes subidas como un exceso de defensividad que limite la captura de oportunidades de inversión a largo plazo.